Revise la superficie de la plancha
para que esté siempre tersa y limpia; así
se transmitirá el calor de manera uniforme.
Planche de preferencia durante el día.
Rocíe la ropa ligeramente sin
humedecerla demasiado.
Planche primero la ropa que requiere
menos calor y continúe con la que necesite más,
a medida que la plancha se calienta. Desconéctela
poco antes de terminar para aprovechar la temperatura
acumulada.
Trate de planchar la mayor cantidad
de ropa en una sola sesión. Conectar muchas veces
la plancha gasta más energía que mantenerla
encendida por un rato.